El resbalón en la fábrica

Ahora que ya me vas conociendo, sabes que estuve una temporada trabajando como técnico de antenas. Puedes saber un poco más sobre ello en el artículo Quemaduras en verano y frío en invierno. Pues hoy voy a contarte una anécdota de mi época como ayudante de máquina en una famosa empresa de impresión de etiquetas.

La imprenta de etiquetas

El caso es que en la fábrica trabajábamos con tintas, colas, barnices, grabados en distintos formatos y de distintos tipos, y un sinfín de productos y herramientas. Yo siempre pasaba las horas de mi jornada de máquina en máquina, ayudando en las tareas de impresión, de cambios de proyecto y de limpieza a los oficiales. Por una parte, me gustaba desempeñar esas tareas, ya que estaba en contacto con todos los maquinistas, pero las desventajas eran varias. Entre ellas, el tener que desplazarme de un lugar a otro y acudir a las demandas de todos los oficiales, representaba tener que pisar zonas de dudosa estabilidad.

Había una zona en la que no me gustaba nada ir: la zona del barniz. Era un rincón de la fábrica, con un par de grandes bidones llenos de cola y barniz para unos acabados específicos de ciertos proyectos. Allí se abría una llave para verter el barniz en las cubetas oportunas para un uso posterior en la máquina de impresión. El suelo estaba cubierto con grandes láminas de goma, para evitar resbalones con el goteo de los bidones, pero en ocasiones era inevitable sufrir algún que otro accidente.

Mala pata

Un día de verano, me tocó a mi. Creo que aún me duele el culo del trompazo que me pegué. Eso sí, en ese momento lo único que sentí fue el esguince que me hice en el tobillo del pie derecho. Así que estuve un mes de vacaciones forzadas en casa sin poder moverme. Fantástico calzado de seguridad que debía tener, que dudo que mucho que fuera antideslizante.

El caso es que yo era empleado, así que en cierto modo, coger una baja laboral no me afectaba lo más mínimo, ni siquiera en el sueldo. Pero si hubiera sido autónomo… otro gallo hubiera cantado.

Con mis experiencias laborales, y ahora que nadie paga mi sueldo, tengo clarísimo que no voy a escatimar ni un solo céntimo en lo que se refiere a seguridad laboral. Y te recomiendo que tu hagas lo mismo.

Y da igual si eres autónomo o trabajas por cuenta ajena, procura cuidar de ti en tus actividades laborales, ya que quien está en juego eres tu.

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