Cuando el frío no te deja pensar bien

No es nada nuevo si te digo que el principal escape de calor del cuerpo es la cabeza. Igual que en verano suele ser el principal problema en cuanto a insolaciones, en invierno es por dónde mayor calor se desprende.

Aunque a nosotros no nos lo parezca, porque no está tan caliente cómo podrían estar las manos, es la zona de pérdida de calor principal.

Y es que éste no es el único problema que podemos encontrarnos en invierno.

Perder la cabeza

Que se te enfríen las ideas es otra de las consecuencias de la pérdida de calor. Verás, cuando el cuerpo no se encuentra en una zona estable, en cuanto a temperatura, humedad, cantidad de luz, etc., no solamente afecta de forma directa, es decir, teniendo calor o frío, o necesitando unas gafas de sol o unas de visión nocturna, sino que hay varios factores que se ve afectados. No voy a entrar en detalles ni aspectos técnicos y biológicos, pero sí te diré que salir de la zona de confort provoca un estrés que influye en el razonamiento.

El cuerpo humano, igual que cualquier animal, produce una serie de cambios químicos que hacen que reaccione de forma inmediata ante una situación de peligro. Y una situación de peligro puede ser cualquiera en la que no se encuentre en las condiciones ideales. Vamos, las mismas que comentaba más arriba podrían serlo.

Así pues, lo que hará nuestro cuerpo antes que nada, es querer salir de esa situación, dejando a el razonamiento en segundo lugar.

El frío no te deja pensar

El problema de dejar el razonamiento en segundo lugar, no es que no puedas pensar, sino que no lo harás con la misma fluidez. Y eso es un riesgo grave en el desarrollo de ciertas actividades, ya que puedes tomar decisiones equivocadas.

Cuando en invierno, mientras desarrollas tus actividades al aire libre, empiezas a notar que tienes frío, ya estás perdido. Cada persona tiene un umbral distinto de calor o frío, pero si sientes ese punto de frío en tu interior, es que vas tarde a abrigarte.

¿Porqué piensas que Papá Noel lleva gorro?

Si Papá Noel existiera (quien sabe), estoy seguro que no distaría demasiado de lo que conocemos. Aunque también sea por aspectos de imagen y estética, si tuviera que repartir millones de regalos entre todos los niños del mundo, y acordarse de cuál es para cada uno, creo que estaría obligado a tener la mente despejada y someterla el menor estrés posible.

Así pues, si la cabeza es la mayor fuente de pérdida de calor en invierno, y no queremos pasar frío para tener la mente en lo que estamos haciendo y no pensando en el frío, sin duda alguna: cómprate un gorro, y póntelo.

Y por cierto, aquí te dejo los gorros y complementos para que este invierno no pierdas la cabeza 😉

Compártelo

Leave A Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tu Blog de Ropa de trabajo, vestuario laboral y calzado de seguridad. Te aconsejamos sobre todos los aspectos de seguridad en tu trabajo y resolvemos tus dudas.