La presión y el entorno laboral

Tal vez conozcas ya el experimento que hizo Philip Zimbardo en 1971 en la Universidad de Stanford, dónde demostró que las personas nos adaptamos y cambiamos nuestra mentalidad en función del lugar dónde estemos y las condiciones en las que nos encotremos.

Por si no lo conoces, hoy te lo voy a contar a grandes rasgos.

La prisión de Stanford

Ese año, Zimbado se propuso realizar un expermiento, subvencionado por la Armada de los Estados Unidos, con algunos estudiantes que además percibirían una pequeña compensación económica. Eligió a 24 estudiantes, los cuales se estimaban que eran los más estables física y psicológicamente. A estos los dividió en dos grupos, y les asignó roles distintos: unos serían los presos y permanecerían en la presión durante las dos o tres semanas que duraría el experimento, y los otros serían los carceleros que tendrían turnos rotativos semejantes a la realidad.

No voy a contarte los detalles del experimento y cómo concurrió todo, solamente te voy a decir que tuvieron que detenerlo cuando llevaban tan sólo 6 días.

El comportamiento de las personas

Este experimento demostró que todos cambiamos nuestro comportamiento según la situación en la que nos encontros, y que aún a sabiendas que formamos parte de una prueba, terminamos cogiendo el rol de aquello que tenemos asignado.

Los carceleros empezaron a maltratar psicológica y físicamente a los presos en tan sólo 2 días, los humillaron y abusaron de su integridad. Los presos, aún sabiendo que podían salir del experimento cuando quisieran, aguantron de todo.

Semejanzas con la seguridad laboral

Este experimento explica los cambios de actitud de muchos autónomos y profesionales en el momento en que su negocio crece y necesitan contratar a alguien que les ayude en las tareas del día a día. Esos cambios de actitud son consecuencia del cambio de rol: pasan de ser un trabajador (aunque sea por cuenta propia) a ser un jefe. Y aquí es dónde la mayoría se equivoca, no hay que ser jefes, hay que ser compañeros de equipo, con tareas y responsabilidades distintas, pero siempre compañeros. Hay que liderar y no mandar.

Al fin y al cabo, es nuestro negocio, y si queremos dar una buena imagen profesional, necesitamos de un equipo de trabajo que cumpla sus funciones lo mejor posible y con uña actitud tremendamente positiva. Para conseguirlo, lo único que podemos hacer como dueños del negocio, es motivar al equipo y respetarlo en todo momento.

¿Cómo lo haces tú? Déjame tu comentario 😉

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