El patinazo

Hace unos meses cometí un patinazo de esos que hacen historia. Vamos, que me estampé de lo lindo.

El email de los horrores

El caso es que, después de darle muchas vueltas y hacer numerosos textos, me decidí a enviar un email a mi comunidad. Por aquél entonces no era demasiado grande, ahora tampoco, pero me quedé tiritando. Me ha costado bastante volver a remontar. El asunto del correo era algo así como: ¡Vete, no quiero verte! Y en su interior trataba de explicar las razones por las que si estaban en mi lista de email marketing y no leían los correos, lo mejor para ambos era desapuntarse.

Bien, perdí a muchísimas personas. El problema es que no eran los que yo quería. Mi objetivo era que aquellos que no leían los emails, se salieran. Pero conseguí lo contrario.

He escuchado a mil gurús del marketing hablando de hacer limpieza de correos de vez en cuando, y decir que esta es una de las mejores formas de hacerlo. Mentira comprobada en mis carnes.

Ellos saben perfectamente que esto no funciona, por el simple echo que aquellos que nunca abren mis correos, tampoco van a abrir ese. Así que pagué la novatada. Supongo que esos son los secretos de los “grandes expertos”.

Lo que yo te cuento a ti de seguridad

El caso es que esto es lo que no quiero que te pase a ti. No quiero que pegues un patinazo y sufras los daños a consecuencia.

Yo no soy como estos que se hacen llamar “expertos”, y te cuento las cosas tal y como son. Es por eso, que mi deber es advertirte y ayudarte en todo lo que esté en mis manos.

Así que no lo dudes, si ves que la suela de tu calzado de seguridad empieza a estar desgastada, o has notado alguna vez ese pequeño desliz, no lo dudes: adquiere unos nuevos zapatos de seguridad.

Es por tu bien.

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